En medio de una fuerte polémica por los adeudos fiscales de Grupo Salinas, su dueño, Ricardo Salinas Pliego, lanzó un mensaje público a la presidenta Claudia Sheinbaum: sentarse en una “mesa de diálogo responsable” para negociar el pago de los impuestos que su conglomerado arrastra desde hace más de una década.
El magnate utilizó su cuenta de X (antes Twitter) para pedir un encuentro entre su equipo y el de la mandataria, con el fin de “construir soluciones justas” y liquidar lo que, según él, corresponde pagar: “ni más ni menos, de acuerdo con la ley”.
El llamado llega después de que salieran a la luz no solo los pasivos que Grupo Salinas mantiene fuera del país, sino también los adeudos con el Servicio de Administración Tributaria (SAT) en México. De acuerdo con estimaciones del gobierno federal, el monto pendiente asciende a 74 mil millones de pesos, producto de actualizaciones, recargos y 32 litigios activos.
El empresario, conocido por su estilo frontal en redes sociales, pidió detener los ataques personales y enfocarse en la confianza de los mexicanos:
“Lo que está en juego no es un pleito entre dos personas. Lo que está en juego es la confianza de millones de mexicanos que quieren un país con reglas claras, inversión, empleo y futuro”.
¿Qué pasa con los créditos fiscales?
Los créditos fiscales son los adeudos que el SAT reclama a contribuyentes y se actualizan de manera constante. A junio de 2025, la cartera total superaba los 3 billones de pesos. Estos se clasifican en tres categorías: cobrables, en litigio y de baja recuperación.
Desde 2020, tras una reforma al artículo 28 constitucional, quedaron prohibidas las condonaciones de impuestos, salvo en situaciones excepcionales como emergencias nacionales (ejemplo: el huracán Otis).
El Código Fiscal aún permite que un contribuyente logre un acuerdo conclusivo con el SAT, lo que otorga una reducción del 100 % de multas en la primera ocasión. Sin embargo, a partir de una segunda negociación, la ley obliga a pagar sanciones de entre el 20 y 30 % de las contribuciones omitidas.
Lo que sigue
Por ahora, la pelota queda en la cancha del gobierno federal. Una eventual mesa de negociación definiría no solo el futuro de los adeudos de Grupo Salinas, sino también el tono de la relación entre la nueva administración y uno de los empresarios más influyentes —y polémicos— del país.

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