El 11 aniversario de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa volvió a encender la indignación en Guerrero. La tarde del sábado, el Palacio de Justicia de Iguala se convirtió en escenario de furia y fuego, cuando integrantes de la Federación de Estudiantes Campesinos y Socialistas de México (FECSM) irrumpieron con bombas molotov, piedras y camionetas usadas como arietes.
Eran alrededor de las cuatro de la tarde cuando decenas de normalistas descendieron de 13 autobuses y rodearon el recinto, señalado por haber ocultado videos clave de la noche del 26 y madrugada del 27 de septiembre de 2014, cuando desaparecieron los jóvenes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos. Con vehículos repartidores de Marinela, tiraron dos portones, derribaron parte de la barda perimetral y comenzaron los ataques.
Mientras algunos lanzaban cohetones dentro de las oficinas, otros incendiaban tres camionetas afuera, levantando densas columnas de humo que hicieron recordar el fuego que nunca se ha apagado en las familias de los desaparecidos. Desde un puente cercano, un grupo de cinco hombres arrojaba piedras contra los autobuses de los manifestantes, aumentando la tensión en la zona.
Los normalistas justificaron la acción como respuesta a la falta de avances en el caso y a la demanda por la entrega de los videos desaparecidos, cuya ausencia ya había derivado en la detención, el pasado mayo, de la magistrada Lambertina Galeana Marín, expresidenta del Tribunal Superior de Justicia de Guerrero.
En paralelo a la protesta, las madres y padres de los 43 realizaron un mitin en la estela en memoria de Julio César Mondragón Fontes, el estudiante asesinado y torturado aquella trágica noche. Después caminaron hacia los obeliscos que recuerdan a Julio César Ramírez Nava y Daniel Solís Gallardo, también asesinados el 26 de septiembre de 2014.
En el acto, el vocero Melitón Ortega fue contundente: “Es terrorismo que después de 11 años aún no sepamos quiénes son los responsables. Lo nuestro no es provocación, es hartazgo ante tanta injusticia y tanta impunidad”. Sus palabras fueron dirigidas directamente a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, a quien exigieron voluntad real para esclarecer el caso.
Con el paso de los años, el caso Ayotzinapa sigue siendo una herida abierta en la historia reciente de México. Y en este aniversario, las imágenes de fuego frente al Palacio de Justicia recordaron que, para muchos, la justicia sigue siendo un edificio vacío.

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